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Família

Lo que más me gusta de El Animalario de Willy es que aúna dos de las cosas con las que más disfruto en el mundo: el dibujo y los animales. Todo el tiempo que dedico a cada ilustración, lo paso abstraído en mis cosas, relajado, dejándome llevar por lo que la imagen que estoy representando me transmite.

Tras acabar mi anterior dibujo, no dudé ni un momento en cuál sería mi siguiente obra: vi esta imagen ojeando mis antiguas revistas del National Geographic y enseguida me hizo sentir cómodo, relajado, tranquilo. Con esta ilustración me propuse disfrutar de esa sensación cada segundo que dediqué a cada trazo, e impregnar cada gota de tinta con ella. Me propuse plasmarla y conseguir transmitirla a todo el que la viera. Ahora cuelga paciente de la pared de mi casa, junto al resto de ilustraciones para hacer saber a quién le dedica un minuto que allí puede sentirse agusto; puede sentirse en familia.

Con las zebras además he superado un nuevo reto, y me he lanzado al formato A4. Los anteriores retratos a bolígrafo fueron en un formato cercano al A5, muy cómodo y práctico pero limitado a un nivel de detalle algo reducido. Con el nuevo formato he incrementado el nivel de trabajo, así como el tiempo dedicado a cada ilustración pero creo que ha valido la pena. ¿Qué opináis vosotros? 🙂

Por cierto, ya estoy trabajando en mi siguienete ilustración, aún más ambiciosa, con la que quiero dar el máximo de mí. Espero poder enseñárosla muy pronto…

 

Aquí empieza todo

A veces la vida te da sopresas. Algunas son grandes sorpresas, agradables o desagradables, que lo cambian todo. Otras, en cambio, son pequeñas. Detallitos insignificantes que de repente hacen que algo se mueva dentro de ti sin darte ni cuenta.

Eso es lo que me pasó no hace mucho estando en casa sin hacer nada, cuando alguien muy especial de repente dijo “¿dibujamos algo?“. Hacía mucho que había perdido la cuenta del tiempo que llevaba sin coger un simple bolígrafo.

Por supuesto, le dije que sí, cogí un boli que tenía a mano y nos pusimos manos a la obra, cada uno a dibujar lo que nos vino en gana.

Yo cogí una revista del National Geographic, de esas que coleccionaba antes, y me puse a dibujar la imagen que más me llamó la atención; un chimpancé. El dibujo, que podéis ver más arriba, me dió que pensar y algo se movió en mi. Unos pocos dias después me entraron unas ganas irrefrenables de hacer otro dibujo. Otro animal. El Animalario de Willy.